Educación Viajes

MUSEO DE LA CIENCIA PHILLIP Y PATRICIA FROST DE MIAMI

21/11/2017,

No debemos enseñar a los niños las ciencias; sino desarrollarles el gusto por ellas.” – Jean-Jacques Rousseau

Cuando preparábamos nuestro viaje a Florida leímos muy buenas críticas del   Museo de la Ciencia de la ciudad de Miami, así que decidimos dedicar nuestro último día en la ciudad a visitarlo. Lo cierto es que la  visita superó todas nuestras expectativas.

 

El Museo de la Ciencia Frost está situado en pleno centro de la ciudad, junto al prestigioso Pérez Art Museum Miami y el centro de artes escénicas Adrienne Arsht.

Es muy fácil llegar al Museo, tanto con transporte público, Metromover, bicicleta o coche (en el mismo museo hay un parking cubierto pero es bastante caro).

Aunque solo dispongáis de algunas horas libres en Miami, no dejéis de visitar este Museo que está abierto todos los días del año de 9.30 a 17.30 horas. Y si podéis,os recomendaría comprar las entradas con antelación online y visitarlo a primera hora de la mañana para evitar colas en vuestra entrada.

El Museo Frost de Ciencia está formado por cuatro zonas: el acuario, el planetario, y las alas Norte e Izquierda.

 

 

 

El Museo ofrece la ventaja de ser completamente bilingüe en inglés y español, y también tiene zonas cubiertas y otras al aire libre, por lo que es una gran opción para los días lluviosos o especialmente calurosos de Miami.

 

Iniciamos nuestra visita al museo por el piso superior, donde hay una terraza circular con vistas panorámicas de toda la ciudad de Miami.

 

Después dedicamos varias horas al acuario, que es realmente espectacular. El acuario tiene tres niveles que te llevan desde la superficie de los ecosistemas de Florida hasta la profundidad de sus mares. Si inicias la visita en la planta superior puedes hacer un recorrido por los distintos niveles comenzando por la superficie (“The Vista”), y descendiendo por “Dive” hasta llegar a las profundidades del acuario (nivel “Deep”).

 

“The Vista” en este nivel los niños pueden aprender sobre la Corriente del Golfo, los bosques de Manglares típicos de Florida y  el ecosistema único de los Everglades.  En este nivel hay también una pajarera, serpientes venenosas y una piscina en la que enseñan y permiten a los niños tocar a las rayas.

 

El nivel intermedio (“The Dive”) está compuesto por más de 30 piscinas y acuarios diferentes. Muchos de ellos son interactivos. Nos gustaron especialmente los que contenían medusas y corales.

El nivel más profundo (“The Deep”) es tal vez el más espectacular, ya que entras en una enorme sala con una lente panorámica inclinada que permite observar el acuario desde abajo, haciéndote sentir que realmente estás en las profundidades del océano.

 

El Museo Frost ofrece varias zonas para comer y nosotros optamos por la cafetería de la planta baja. Desde allí nos dirigimos al Planetario, que es uno de los más avanzados tecnológicamente de todo Estados Unidos. Debido a su gran capacidad (250 personas) se recomienda llegar con al menos 15 minutos de antelación.

El Planetario ofrece distintos espectáculos y al comprar la entrada del Museo puedes escoger cuál deseas ver. Nosotros escogimos “Dynamic Earth”, una producción de 24 minutos narrada por el actor Liam Neeson, que detalla los cambios climáticos que sufre la tierra. Es sobrecogedor comprender el grave impacto que la acción del hombre está provocando a nuestro planeta. Aquí tenéis el tráiler de esta película:

 

 

También nos gustó mucho la exposición “Plumas hacia las estrellas” (en la Galería que la Fundación Batchelor tiene en el museo). Esta exposición recorre la increíble historia de la evolución del vuelo animal, cómo los humanos han conseguido volar y por último cómo el espacio es la próxima frontera para la humanidad.

 

En esta zona dedicada al vuelo hay muchas actividades interactivas para los niños, como esta maqueta de la Estación Espacial Internacional o un modelo de dinosaurio gigante.

 

 

Dedicamos las últimas horas de nuestra visita  a la zona MeLaβ (situada en la Baptist Health South Florida Gallery del Museo). Es probablemente la atracción más divertida para los niños porque pueden explorar cómo interactúan nuestro cuerpo y mente.

 

Se compone de cinco zonas interactivas de aprendizaje (comer, moverse, relajarse, conectar y aprender) y en ellas los niños son parte de los experimentos, realizan simulaciones, resuelven puzles y ponen a prueba sus sentidos.

Hay una gran pista de baile que es la atracción favorita de las familias. Al bailar sobre ella cambia de colores y va contabilizando las calorías consumidas con cada paso.

También nos encantó la zona dedicada a la nutrición, ya que explica de manera divertida a los niños la importancia de comer al menos cinco piezas diarias de frutas y verduras.

 

En definitiva, el Museo de la Ciencia Frost nos pareció muy interesante y realmente merece la pena visitarlo si estáis en Miami. Os dejo el link a la web del Museo para que podáis disponer de más información para planear vuestra visita:  www.frostscience.org.

 

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