Educación

EDUCACIÓN MUSICAL: CELLOMANIACOS

16/10/2020,

Esta pandemia nos ha enseñado muchas cosas, y tal vez, la más relevante de todas ellas sea la importancia de la educación y la necesidad de adaptarla a los nuevos retos tecnológicos. Esta apuesta por una educación híbrida que incorpore clases virtuales no es algo nuevo para el innovador y visionario pedagogo Salvador Raga, fundador de Cellomaniacos, la existosa escuela de violonchelo online.

Os invito a que os asoméis a Cellomaniacos, porque estoy segura de que os sorprenderá el planteamiento divertido e interactivo de esta escuela de violonchelo. Su enfoque es excepcional por la enorme calidad y creatividad de su contenido, la gran variedad de cursos que oferta, así como la combinación de clases virtuales en directo con videos sobre la técnica, cuidado, e interpretación del violonchelo.

Hoy tenemos el honor de charlar sobre música y educación con nuestro admirado Salvador y contagiarnos de su «cellicidad».

World Kids: Salvador, ¿cómo valorarías el panorama actual en España referente a la enseñanza musical?  

Salvador Raga: Al formar parte del engranaje del sistema de enseñanza musical español durante todos estos años de carrera profesional, he podido observar desde dentro una evolución muy positiva en calidad y pedagogía a lo largo de las últimas décadas. Hoy en día contamos con profesionales espectaculares, con excelentes capacidades pedagógicas y que atesoran conocimientos profundos de las materias que imparten. Atrás quedaron los años de manidos clichés en los que los «buenos músicos» se dedicaban a dar conciertos, y los «mediocres» quedaban relegados a la enseñanza musical.

El arte de la enseñanza musical, per se, es hoy por hoy una vocación que cultivan los profesionales en los conservatorios y escuelas de toda nuestra geografía, y en ese sentido somos afortunados; los alumnos que quieran estudiar cualquiera de las vertientes artísticas musicales, disponen de la mejor oferta educativa con la que jamás hemos contado en España.

No obstante, dentro de esos engranajes, nos encontramos con los habituales problemas endémicos que comparten el resto de enseñanzas. Las diferentes regulaciones, cambios en las leyes, retoques de metodología y demás alteraciones constantes en nuestro sistema educativo, impuestas muchas veces desde el ámbito político, no se acompasan con el ritmo de trabajo, desarrollo y formación que necesitamos alumnos y docentes para realizar correctamente nuestro trabajo.

Creo que se debería blindar de alguna manera el flujo de trabajo docente para evitar los cambios exagerados, fruto en demasiadas ocasiones de intereses que distan mucho del interés pedagógico y que, a la postre, solamente perjudican al alumnado y dificultan, frustran y limitan la capacidad, vocación e ilusión tanto de profesores como de estudiantes.Son escollos que, gracias a la gran calidad de nuestro sistema de enseñanza que mencionaba al principio, nos ha permitido seguir sacando adelante a grandes profesionales y mantener a nuestros músicos como referentes del panorama mundial. Si, además, contáramos con más apoyo de parte de las instituciones, nuestra enseñanza no tendría límites.


Los beneficios de la enseñanza musical en los niños son enormes y conocidos por todos, mejorando las áreas emocionales, sociales y también cognitivas (lingüística, matemática)… A pesar de esto, todavía son pocos los niños que estudian música. ¿A qué crees que es debido?

 Aquí tenemos una escasa tradición de cultivar las artes musicales (y las artes, en general), si nos comparamos con otros países europeos. Es un mal endémico que nace de un pensamiento desde los mismos pilares sociales: las artes son el postre, quedan siempre para el final si es que sobra tiempo después de las tareas y obligaciones. Nuestro concepto artístico no goza de prestigio, y es algo que llama mucho la atención cuando somos un país que ha destacado siempre por sus destacados artistas a nivel mundial. 

Durante los años que estuve trabajando como profesor de enseñanza secundaria y bachillerato, pude observar de primera mano cómo las familias se vuelcan en los estudios que consideran más rentables, más seguros y prestigiosos, mientras dejan a un lado -o incluso vetan en casos extremos- las actividades artísticas. 

Mi percepción es que deberíamos dedicar un mayor esfuerzo en dar a entender la importancia de las artes y las humanidades, los beneficios reales de cultivar disciplinas como la música, pues estoy convencido de que si se llegara a interiorizar de verdad los espectaculares beneficios que aporta ésta al desarrollo de las capacidades del individuo, el interés por su estudio crecería exponencialmente. No es necesario dedicarse profesionalmente a ello para poder aprovechar sus virtudes. En ámbitos como el deporte lo tenemos muy asumido y entendemos que un niño no va a dedicarse a ser futbolista por el mero hecho de asistir a la actividad. Del mismo modo, tenemos que asumir y concienciarnos de que se puede ser abogado, ingeniero o médico mientras se disfruta de los beneficios de la música. Y, por supuesto, si al final se desea desarrollar la faceta artística como salida profesional, es perfectamente viable.

Este último punto es otro talón de Aquiles en nuestra sociedad. Se tiende a pensar que querer dedicarse profesionalmente a la música, o a cualquier otra vertiente artística, es una condena al fracaso profesional. Tras tantos años, me sigue chocando cuando me enfrento a estas ideas tan limitadas, pues provengo de generaciones de músicos profesionales y todos ellos pudieron vivir dignamente -y con la satisfacción personal de hacer lo que se ama- sin mayores dificultades que las de cualquier otra profesión. 


¿A qué edad consideras que deben iniciarse los niños en la enseñanza musical del violonchelo? 

Llevo años dedicado a la enseñanza del violonchelo a niños, adolescentes y adultos. La experiencia me ha mostrado que nunca es pronto, ni tarde, para comenzar. Solamente hace falta una buena pedagogía adaptada al momento y circunstancias de cada alumno. Tanto puede disfrutar la iniciación al violonchelo un adulto recién jubilado como un niño de tres o cuatro años.

En el caso de los niños, si muestran interés por el instrumento, se puede comenzar a edades muy tempranas, con instrumentos adaptados a su edad y con trabajo y técnica apropiada para su desarrollo. Los beneficios que el niño va a recibir a cambio son realmente exagerados en comparación con el tiempo que le va a dedicar. Lo más importante desde mi perspectiva profesional es que el niño pueda conocer y elegir según sus gustos.

En España está todavía muy arraigada la idea de poner a estudiar al niño un instrumento porque es el que le gusta a sus padres, o porque ya se tiene ese instrumento en casa. Si desde el seno familiar se muestran y dan a conocer diferentes vertientes musicales, cada una con sus instrumentos variados, el niño podrá decidir cuál es el que más le gusta, o incluso puede tener varios instrumentos favoritos por igual, en cuyo caso será siempre un acierto que practique cualquiera de ellos. 

En definitiva, la edad más apropiada es en la que el niño muestre gusto e interés, que puede ocurrir ya alrededor de los 4 años o incluso antes. Siempre se puede probar y, en el caso de que la respuesta no sea positiva, cambiar de actividad o instrumento. 

¿Qué ventajas ofrece la enseñanza online de música? 

La más notoria es la facilidad de acceso a ella. No importa dónde te encuentres, si hay o no escuela o conservatorio o de si dispones de profesores por la zona. Nada de eso es relevante porque la enseñanza online se recibe en casa. Además, la propia tecnología facilita el acceso y la mentoría sobre el alumno más allá de la propia sesión de clase.

Lo cierto es que llevamos ya años en los que se podía ir alterando la forma de estudios, pero nos mostramos reticentes a los cambios, aunque sean a mejor. La idea de «si algo funciona, para qué cambiarlo». Por desgracia, el 2020 nos ha sumergido en una emergencia sanitaria que nos obligó a cambiar en una semana nuestro método de trabajo. De pronto, lo que en empresas e instituciones parecía imposible, se materializó en unos días. Se comenzó a teletrabajar, y la enseñanza online se convirtió en la tónica. Si pudimos hacerlo sin preparación, solo hay que imaginar cómo se puede llegar a perfeccionar si orientamos los objetivos a ello.

 En Cellomaniacos ya se ha demostrado que realmente la enseñanza de un instrumento online es viable, real y tan buena o mejor que la presencial. Son decenas de alumnos los que ya están superando el primer curso, luciendo sus vídeos en las redes sociales y en el propio grupo de alumnos, y están tocando con la misma calidad y solidez de conocimientos que demostrarían si estuvieran estudiando en un conservatorio. No es utopía, ni un experimento. Es una realidad.

Durante ese proceso, además, se han beneficiado de otras muchas ventajas. Pueden acceder a las lecciones cuantas veces necesiten, pues están publicadas con todas las explicaciones detalladas para poderlas ver y repetir si surgen lagunas. Son de libre acceso para todos y, como están ordenadas por cursos, ofrecen realmente una propuesta pedagógica y profesional para ir aprendiendo paso a paso. Como refuerzo, disponen de las clases particulares o colectivas, todas ellas online, que inciden de forma personal en el aprendizaje de cada alumno particular. Pero, lo mejor de todo y que es el gran avance respecto al sistema de enseñanza tradicional, es que disfrutan de un tutor personal permanente a través de las redes sociales y que asisten a las clases o avanzan lecciones según sus propias necesidades

Ya no tiene sentido, en pleno siglo XXI, asistir a clases semanales establecidas, con un horario férreo, que no entiende de lo que se haya podido interiorizar o avanzar de una sesión a otra y en el que da igual si una semana se ha podido trabajar poco, o si las circunstancias no han permitido asimilar bien lo que se ha visto anteriormente. El sistema tradicional, que se va mostrando obsoleto, impone repetir otra clase cada semana que muchas veces es una repetición de lo que se había visto, sin poder sacar realmente ningún partido pedagógico.

Con las clases online, entre una sesión y otra el profesor comprueba tu avance, te corrige si ocurre algún contratiempo para que no pases días y días estudiando de forma equivocada, adquiriendo vicios.

Cuando has superado los requisitos, cuando ya dominas la técnica y los conocimientos expuestos en la sesión anterior, es cuando el profesor te abre la posibilidad de dar una nueva clase. No antes. Así se provecha siempre al máximo cada una de las sesiones, el alumno siempre estudia y avanza de forma supervisada y las clases se adaptan al ritmo de cada persona. Por eso la enseñanza online se adapta a la perfección tanto a alumnos autodidactas como a los que quieren estudiar de forma oficial y dedicarse profesionalmente al violonchelo.


 ¿Qué artistas te han marcado durante tu etapa de estudiante? ¿Cuáles te inspiran en la actualidad?  

Son muchos, pero si tuviera que escoger a alguien, sería sin duda a Jacqueline du Pré. Su talento como chelista, su devoción al instrumento y a la vez su naturalidad, su carácter tan humano y afable me embelesaron desde que conocí su figura, y mi admiración es total al conocer su trágica historia con la esclerosis múltiple y cómo supo afrontar en todo momento esa enfermedad para seguir dejando huella a través de su talento, con la enseñanza, en generaciones posteriores de violonchelistas.  


Y hoy en día me inspiran las nuevas generaciones que llegan fuerte recogiendo el testigo del violonchelo y dándole cada vez más luz. Disfruto y sigo con devoción a Pablo Ferrández como chelista español de primera fila, así como a Santiago Cañón-Valencia que es tan talentoso y versátil como para poder tocar cualquier obra de manera excelsa, ya sea barroco, romántico o música pop actual. 

También admiro a artistas que han sacado al violonchelo de su encajonado lugar dentro de la música clásica y han demostrado que es uno de los instrumentos más versátiles, especialmente para los estilos musicales actuales. Chelistas como Tina Guo o los componentes de 2Cellos, que tienen muchos seguidores dentro del público más joven y abierto al cambio, mientras son vistos con recelo o incluso mofa por los más tradicionalistas. En definitiva y como decía antes, estamos en pleno siglo XXI. Renovarse, o extinguirse.


 ¿Qué libros recomendarías a los lectores de World Kids? 

Como libro meramente musical, por su aproximación humana al instrumento y sus enseñanzas válidas igualmente para el violonchelo, El Violín Interior de Dominique Hoppenot. Fuera del ámbito musical, pero dentro de la enseñanza y ante una época como la que estamos viviendo de desinformación, miedo, desconfianza y crisis, considero que todo lector finalizará con su mochila personal cargada de buenas herramientas y enseñanzas tras leer Una Educación de Tara Westower.

Muchísimas gracias Salva por compartir este rato con World Kids. Tu pasión y conocimiento del violonchelo es excepcional, y no nos sorprende el éxito internacional de Cellomaniacos.

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Si buscáis un libro con el que acercar la música a los niños, creo que os encantará “Sofía, la vaca que amaba la música”. Hace más de una década nos lo regalaron y sigue siendo uno de nuestros libros favoritos. Es un libro precioso para niños pequeños que os acompañará durante muchísimos años. Editado por la editorial Corimbo y escrito por Geoffroy de Pennart, este libro ilustrado explica a los niños el gran amor de Sofía por su piano y por la música, así como su historia de esfuerzo y lucha hacer realidad sus sueños. Es un cuento precioso sobre valores como la perseverancia, tolerancia, honestidad y amistad.

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